viernes, 25 de noviembre de 2011
Traduciendo sueños parte I
martes, 15 de noviembre de 2011
=)
Dicen que por la noche es cuando más clara tenemos la mente. Ahora son las 4:44 y me despertaré a las 7, se supone que no tengo derecho a estar pensando, sin embargo, creo que sigo en pie porque no dejo de hacerlo. Me encantan las noches que inspiran a las estrellas a contarme historias, no obstante, no creo que tengan que ver con la gramática española y es a lo que tengo que sobrevivir mañana. Pero estoy tramando un cocktail de cafeína y taurina que me mantendrá en pie el resto del día (o a eso aspiro metida entre las mantas de mi cama).
La mayoría de las veces escribo como terapia a los problemas, esclarece lo que soy incapaz de entender. Vomito ese bolo alimenticio de palabras que se revuelven en mi cabeza y después, esa sensación de malestar desaparece. Pero esta noche es diferente, hoy siento esa paz de cuando entiendes que es lo que tienes que hacer, de cuando la vela descansa tras la tormenta. Esa paz que irónicamente me trae nuevas incertidumbres pero que me mantienen caminando para descubrirlas. Probablemente lo que no me permita dormir sea una nueva ilusión, nervios, intriga, ganas de lanzarme al vacío. Es como si fuera 6 de enero y supiera que cuando abra la puerta encontraré miles de regalos. No sé si mañana será día 6, pero lo bonito es que cualquier día puede ser día de Reyes.
La mayoría de las veces escribo como terapia a los problemas, esclarece lo que soy incapaz de entender. Vomito ese bolo alimenticio de palabras que se revuelven en mi cabeza y después, esa sensación de malestar desaparece. Pero esta noche es diferente, hoy siento esa paz de cuando entiendes que es lo que tienes que hacer, de cuando la vela descansa tras la tormenta. Esa paz que irónicamente me trae nuevas incertidumbres pero que me mantienen caminando para descubrirlas. Probablemente lo que no me permita dormir sea una nueva ilusión, nervios, intriga, ganas de lanzarme al vacío. Es como si fuera 6 de enero y supiera que cuando abra la puerta encontraré miles de regalos. No sé si mañana será día 6, pero lo bonito es que cualquier día puede ser día de Reyes.
lunes, 14 de noviembre de 2011
Día de lluvia
Parece que cuando llueve, el agua limpia algo más que las calles, me mantiene en clausura en mi casa y hace limpieza en mi cabeza. He llegado a la conclusión que me gusta que reafirme continuamente su condición en mi vida. Me gusta que cuanto más me empeño en mantenerle en ella, más excusas me pone para salir corriendo (y más motivos me da para olvidarle, más fácil me lo pone). Está bien, ambos lo sabemos, hay designios del destino que poco entendemos, sin embargo, sé que si estuvo es porque fue esencial en mi aprendizaje: lección memorizada, no puedo ni debo retenerle más. Ahora bien, ambos sabemos que llegará el día en el que se pare a pensar en todo eso de lo que ahora rehuye y yo no estaré aquí para escucharle. Unos aprenden más rápido que otros y ahora creo entender el por qué de todo esto.
Un día se los contaré.
Un día se los contaré.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Desdoble de personalidad.
Antes que nada tengo que pedirte disculpas por no aceptarte tal cual eres. Sé que es difícil convivir con una persona con un humor tan cambiante y que te exige cada día que des lo mejor de ti misma. Sé que debe ser agotador tratar de sonreír continuamente y que no te permitan el lujo de vez en cuando de llorar si te da la gana. Puedo entender que tu trastorno de tirar las cosas por el suelo se lleve mal con el de tener todo perfectamente ordenado y que eso muchas veces te lleve a un conflicto contigo misma por ser incapaz de tener las cosas en su sitio por más de 24 horas. Entiendo que del sitio donde tú vienes la gente es cálida y el sol brilla casi siempre en el cielo y que estar aquí a veces no es fácil: sé que echas de menos los abrazos de aquellos que tienes en tu isla, que te gusta dormir y que como tu cama de allí no hay nada. Sé que lo que más contenta te pone es un beso en la nuca de tu madre, ir de compras con tu hermana, pasear en moto con tu hermano, comer en la terraza con vistas al mar de tu padre o simplemente cantar canciones improvisadas con tus mejores amigos. Entiendo que a veces intentar hacer encajar todas las piezas como un puzle no debe ser fácil y que cuando un eslabón no funciona en tu engranaje la maquinaria se pare. Sé que por las mañanas no te gusta hablar, que los domingos te gusta limpiar tu cuarto, encender una vela y dormir todo el día. Que te pone de buen humor cantar frente el espejo con el peine, pintarte las uñas o pasarte horas buscando frases de poetas, escritores o soñadores. Odias que te cambien los planes, que te saquen de tu rutina o que no te dejen dormir siesta. Que se acabe el café cuando quieres tomarte uno, que el butanero pase en la hora de la siesta por debajo de tu balcón o que la serie que te gusta no haya sacado un nuevo capítulo.
También sé que tu mayor temor es sentirte sola, que por no sentir esa sensación has hecho estupideces y te has tirado en los brazos de gente que no merecía tu atención. Que temes abrir tu corazón al amor y que cuando lo haces te vuelves totalmente vulnerable y no aceptas las derrotas ni las historias que no acaban bien. Pero te doy un consejo que a mí me ha servido en muchas ocasiones para espantar los miedos: cuanto más amor das, más recibes y más se condensa a tu alrededor. Que a veces es necesario sentirte solo para darte cuenta realmente que no lo estás y ver que hay muchas personas a tu alrededor que harían cualquier cosa por verte sonreir. Sé que no es tu mejor momento y que en situaciones así te vuelves débil, triste y apática, pero como te conozco mejor que nadie, también te digo que esta no eres tú, que te has permitido el lujo durante muchos días de sentirte menos de lo que eres, de volverte una cobarde. Has permitido que te pise gente por no valorarte a ti misma, pero querida, no gastes fuerzas ni tiempo en alguien que no es capaz de aceptarte tal cual eres. Si alguien no te quiere, mil más lo harán. Cuando salgas mañana, no busques en el sol un motivo para ser feliz, porque es invierno y tal vez llueva. Busca, como siempre, dentro de ti la luz que brilla y haz que ilumine tu día más fuerte que nunca.
Me quiero,
Fa.
También sé que tu mayor temor es sentirte sola, que por no sentir esa sensación has hecho estupideces y te has tirado en los brazos de gente que no merecía tu atención. Que temes abrir tu corazón al amor y que cuando lo haces te vuelves totalmente vulnerable y no aceptas las derrotas ni las historias que no acaban bien. Pero te doy un consejo que a mí me ha servido en muchas ocasiones para espantar los miedos: cuanto más amor das, más recibes y más se condensa a tu alrededor. Que a veces es necesario sentirte solo para darte cuenta realmente que no lo estás y ver que hay muchas personas a tu alrededor que harían cualquier cosa por verte sonreir. Sé que no es tu mejor momento y que en situaciones así te vuelves débil, triste y apática, pero como te conozco mejor que nadie, también te digo que esta no eres tú, que te has permitido el lujo durante muchos días de sentirte menos de lo que eres, de volverte una cobarde. Has permitido que te pise gente por no valorarte a ti misma, pero querida, no gastes fuerzas ni tiempo en alguien que no es capaz de aceptarte tal cual eres. Si alguien no te quiere, mil más lo harán. Cuando salgas mañana, no busques en el sol un motivo para ser feliz, porque es invierno y tal vez llueva. Busca, como siempre, dentro de ti la luz que brilla y haz que ilumine tu día más fuerte que nunca.
Me quiero,
Fa.
martes, 1 de noviembre de 2011
sábado, 1 de octubre de 2011
Tú.
Te llamaré etcétera porque es imposible ponerte límites,
porque tú puedes coger lo que esté más alto con estirar el brazo,
alcanzar de puntillas todos los astros,
mirar las coronillas con sutileza,
recorrer de una zancada la distancia que te separa de las conquistas.
Eres así, una cumbre inmensa con acceso a las mejores vistas,
imponente desde abajo, impasible en lo alto.
Grandes rasgos te caracterizan, no eres imberbe,
pero si un niño, un mago, un ilusionista.
Eres la musa que inspira cada lista vanguardista
de mis metas escondidas, de mis cuentos y verdades.
El que saca la parte nudista de la vida y la vuelve desvergonazada.
Me pones de puntillas para poder estar a tu altura
y es que a tu lado se ve todo sin aristas ni ataduras.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Hermano
Él es un héroe sin escudo ni fronteras. Es la épica de mi vida, el que me salva con su presencia, el que me mantiene dormida y tranquila mientras fuera de las cuatro paredes que me rodean, el mundo se me cae encima. Se mantiene en vela mientras mis sueños trabajan por convertirme en lo que soy. Desde muy pequeña se convirtió en padre y me cuidó como tal, aunque ese rol nunca le perteneció lo asumió con soberano cariño y dedicación. Supo enderezar la vereda, cuando está comenzó a torcerse directa a ningún sitio. Supo mantenerse firme, solo aquel que te quiere como él lo hace, manejará las riendas de tu vida cuando tus manos no tengan fuerzas para hacerlo. Nunca cogió el timón, pero sí me enseñó a mantenerlo directo al Norte que me pertenece.
Nunca le he visto derrumbarse ni flaquear en sus objetivos, es un claro ejemplo de luchador, de hombre noble y justo. Tal vez sea esa armadura de piel que le rodea que le hace ser quien es, a veces me preocupa que por dentro esté oxidada y no sea capaz de pedirme ayuda, pero estoy tranquila porque sé que él sabe como curarse la herrumbre de tanta humedad contenida, que lejos de salir por sus ojos se congela en su alma. Quiero ser el fuego que derrita sus ataduras como él lo ha hecho conmigo, quiero tener ese papel en su vida, como él lo tiene en la mía.
Sé que ha perdonado mis disparates y yo he aprendido a entender sus humores. Me ha acompañado desde el día en que nací y no le voy a abandonar hasta el día en que desaparezca. Da igual la distancia que nos separe, nos une un lazo aún mayor que los kilómetros y es el amor entre hermanos.
Mi libro.
Recuerdo exactamente el momento en el que lo cogí en mis manos. Los silencios que llené mirándole y hasta podría contar las sílabas de su prólogo de memoria. Aunque breve, fue intenso, pero no de esos que marcan para toda la vida, sino de esos que estropean la obra. Quizás por eso, lo que vino después se convirtió en un género novelesco inoportuno y que me desagrada. Una historia mal leída, una novela sin acentuación ni coherencia. Quizás esa primera lectura no pudo ser de otra manera, no lo sé. Lo que sé es que en ese instante no estaba preparada para leerlo con otros ojos que me permitieran corregirlo, ni siquiera disfrutarlo. Supongo que cada libro tiene su momento para poder sacar de él el mayor partido. Me arrepentí mucho y me frustré por no poder haber aprovechado la oportunidad de tener ante mí una obra de tal calibre, pero ya he dicho que ni me gustaba el género ni tenía coherencia (al menos para mí, la novela en sí es de esas que pertenecen al colectivo de literatura universal, de esas intachables).
Se ha convertido en el libro de mi vida.
sábado, 6 de agosto de 2011
2+2
A veces el tiempo decide por nosotros y eso es genial, nos quitamos responsabilidades del medio tachando días en un calendario. El problema de no asumir las constantes de nuestra ecuación, es que se vuelven totalmente invariables y es entonces, cuando al hacer cuentas, entendemos que el resultado no es más que un puñado de indecisiones y poca valentía que han acabado con cualquier posibilidad de reconstrucción.
martes, 2 de agosto de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
