Me sentía tan perdida sin ti. Eres mi par, me completas, me faltas cuando estás a dos centímetros.
Te quiero con toda mi alma
miércoles, 11 de agosto de 2010
martes, 6 de julio de 2010
Peligro
Creo que eres un peligro público, un enemigo social que se salta las normas y va en contra de lo legal y lo moral. Te pasas el día tentando a la gente para que caiga como yo lo hice en el pecado. Te camuflas en la esperanza, en la mentira, en la comida, entre las sábanas y en los bordes de cada precipicio.
Pareces la salvación, y yo pensé que a mí no podrías engañarme, pero intentando probar donde estaba el limite, caí en tus garras. Pensé que unos dedos me agarrarían justo antes de caer, pero solo tus uñas resbalaron por mi brazo arañándome la vida, pero a ti no puedo culparte, yo sabía que esto pasaría y aún así tenté a la suerte.
Lo curioso es cuando apareces ofreciendo un hombro que empapar, una conversación que libere el alma o para decir amén a mis verdades, lo curioso es que no te remuerde la conciencia aún sabiendo que lo haces por el deleite personal de las desgracias ajenas. Ahora, cuando te miro, me siento una completa estúpida, pero me consuela saber que no soy como tú y que un estúpido no da pena, pero alguien con tu sangre muere solo.
martes, 29 de junio de 2010
Se hace mayor.
Nunca pensé que la echaría tanto de menos y más aún, si hace apenas unas horas que se fue, pero es de noche, y puedo poner música en mi habitación sin que le moleste y eso lejos de gustarme, me asusta: no está y no volverá definitivamente. Ella se hace mayor, veo como se va de casa, sigue sus sueños, el camino que siempre tuvo presente y del cual nunca se ha desviado. Empaqueta sus cosas, no temporalmente, porque sé que este es el primer paso para despertarme sin ver su cara cada día, sin pelearme con ella porque le cogí algo o estuvo en mi cuarto saqueándome. Echaré de menos que me cure cuando esté enferma, irnos de compras tan a menudo, alquilar películas ridículas de amor mientras comemos bombones o que como una amiga hablemos en la cama de la vida y sus problemas.
Ella siempre ha sido infalible, incondicional, siempre está en la batalla, porque es una guerrera. Lucha por ella y por mí, porque siempre es mi escudo y yo su espada, por eso la quiero, porque es un ejemplo y uno de mis mayores motivos por los que sentirme orgullosa.
Él ya se fue, también se hace mayor, aunque para mí, siempre ha sido mayor. Siempre ha sido mi padre, por eso no me extraña que ahora cuide de su futura familia. Él sabe como cuidarse, porque así lo ha hecho siempre con él mismo y los demás. Le echaré de menos por mil motivos, pero sé que no me necesita. Por eso hablo de ella, porque aunque tenga ocho años más que yo, seguirá siendo mi hermana pequeña de la que tengo que cuidar siempre y prometo que así lo haré. Que nunca le falte con quien llorar y alguien que se alegre por sus victorias, que le siga hasta el fin del mundo, para que la soledad no le atosigue, por ella llego hasta donde me lo pida.
Nunca me ha dejado sola, se lo debo.
miércoles, 23 de junio de 2010
Tengo cuatro alas.
Tengo cuatro alas, por si dos no me bastan. Tengo más motivos para tocar el cielo que el infierno, la balanza ha dado su veredicto mi destino es el infinito, y lo siento, porque me elevo hasta las razones que otros me dieron y yo nunca creí. Un abanico imposible de posibilidades que se alternan como una ruleta rusa de inmortalidad clandestina que hoy me dispara. Escondo en los albergues más mugrientos de mi alma la poca fe y el destino, que siempre se ha refugiado en la sonrisa más cruel, que cobarde por la espalda y durante la madrugada me recordaba lo que no podía ser. Ahora es ese momento llamado “algún día será” y cansada de no atreverme a entrar al tren que siempre pasa sin hacer paradas, hoy me aferro al eslabón ya no tan perdido que me une con mis sueños.
miércoles, 26 de mayo de 2010
viernes, 14 de mayo de 2010
Un viernes que quema
Hoy es viernes y estoy en casa cocinando. Me decidí a hacer muffins, porque es una receta rápida y a la gente siempre le gusta. Pero realmente odio no tener para quien cocinar y darme cuenta que no existe ningún catador invisible que alabe cada uno de mis postres. Siempre está mi madre, pero eso no vale.
Cocinando me quemé la mano con el horno y aunque en principio pensé que no era nada, ahora tengo una herida del tamaño de una falange de dedo. Duele y pica y el agua no me alivia, como tampoco el “sana, sana” de mi amigo invisible, porque ni lo oigo ni lo siento. Tampoco vale el besito de mamá.
Sobre la marcha decidí coger los más bonitos y adornarlos y hacer un regalo a mi amigo invisible, pero no tiene manos y tampoco boca, así que descarté esa idea sobre la marcha y mientras los sacaba del horno pensaba qué podía hacer con tantos muffins y tan poco espacio en mi estómago. Pensé guardarle unos cuantos a mi madre, pero no deja de decirme que la estoy engordando.
Después de sopesar la situación y valorar qué posibilidades tenía, decidí que lo mejor era deshacerlas y separar cada ingrediente, devolverlo cada uno a su recipiente y volverme a sentar en el sillón en busca de algo con lo que llenar mi tiempo. El resultado fue un fracaso, ni muffins, ni ingredientes, pero la quemadura sigue intacta en mi mano y mi amigo invisible sigue desaparecido en una guerra que empezó él.
Yo no sé que hacer, porque las horas se derriten en relojes dalianos y mi cerebro (por no decir corazón) se está espesando con esta bruma que entra por la ventana. En realidad, pensándolo mejor, da igual el tiempo que ocupe o pierda, si mi amigo invisible no está cerca, todo deja de tener sentido. Yo sé que todas las cartas que le mande pidiéndole que vuelva se extraviarán por el camino, no sé si por el cartero, mi orgullo o el suyo.
lunes, 3 de mayo de 2010
Tecum.
Odio encontrarme con esas verdades evidentes que ni la razón es capaz de desmentir. Duele más que la mentira, aunque esta siempre esté teñida de traición. Duele, porque una verdad es inalterable y odio que no pueda controlar todo a mi antojo. Es como saber la fecha de tu muerte, ni el mayor curioso podría vivir con ello. Por eso odio que me digas la verdad más que acabes mintiéndome, porque tus mentiras forman parte de mi vida y de mi realidad, pero tus verdades me sacan a patadas de la sublime creación que mi imaginación ha ido tejiendo a tu alrededor, vistiéndote y engalanándote con triunfos futuros que aún no llegan.
Despertarte y saber que la mitad de los recuerdos son recreados porque nada de lo que existió es verdad duele, duele porque prefiero ser una loca en su celda, una ciega sin bastón que una conocedora de todas las derrotas y desbaratos de la vida. Al fin y al cabo todos vivimos con la esperanza de borrar los pedruscos, rocas y guijarros de nuestro camino y reconozco que has sido tú quien ha ido barriendo los escombros que se acumulaban. Por eso me duele ahora, porque no sé si eso pasó de verdad o yo quisiera que hubiera pasado.
No sé si eres tú o eres quien quiero que seas y tampoco sé si quiero encontrar la respuesta a esta incógnita, ya he reconocido mi cobardía y no me importa gritárselo a Bóreas, Céfiro, Noto o Euro, me da igual quien lo sepa, porque ya estoy plagada de verdades que no deseo esconder y que pesan más que cien mil mentiras.
Pero si alguien tiene la culpa de algo, soy yo, por pensar que eras más de lo que realmente guardas. Por tasar sobrevaloradamente tu cuantía y ahora sentirme estafada por algo que yo misma consideré de calidad y compré. Realmente no quiero reventas, ni deshacerme, porque es mío y dentro de mis mentiras, eres una verdad camuflada que no me importa coleccionar, porque quizás sea conformismo o dependencia o no querer sentirme fracasada por algo que yo escogí, el caso es que ya es mío y no sé vivir ni contigo ni sin ti.
domingo, 25 de abril de 2010
El mundo está al revés
¿Alguna vez han visto una Gaviota lejos del mar? Tal vez... pero, ¿alguna vez han visto una gaviota lejos del mar comiéndose una paloma?
18/04/10
Barcelona
domingo, 21 de marzo de 2010
Tanto, tanto, tanto.
Soy terriblemente egoísta, no quiero que regales ningún otro suspiro que no sea dedicado a cada poro de mi piel, a cada cabello que reposa en tu lecho cuando me marcho después de una noche de revolución, de tráfico y glorietas llenas de curvas sosegadas. De peleas con tu dulce contrincante, con tu compañera de inmortalidad y éxito. Soy una depredadora atroz que no deja a su presa descansar ni un solo segundo, que no libera ningún aliento de concordia, que no deja deambular ni un solo instante su nombre fuera de la mente. Quiero que seas esa soledad que llena cada recoveco aristado y enmarañado de mis entrañas. Quiero que seas el ángulo nonagésimo que sujete cada precipicio veleidoso que me atemoriza con su futuro desplome. Que seas esa impune rosa que orgullosa crece entre aguijones y clavos, que me salves de cada estoque, de cada diestro matador, de cada lamento victorioso que amedrenta mi razón. Te siento como la dovela central que no permite que mis curvas se precipiten, que mi arco lance flechas dominadas por la gravedad angosta que te hunde contra el pavimento. Te quiero sobre mí siempre, excepto cuando estés empujándome al sempiterno cielo, para luego aferrarme de la mano y guiarme por las rutas que solo tú has paseado.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Nada que salga de ti
No pretendo que este texto guste a nadie. Nada que pueda salir de ti, puedo ser bueno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




