martes, 22 de marzo de 2011

Vaivén

No será ningún “pero” ni ningún “pues es que” el que rebata la certeza más absoluta e inapelable que existe: tus pies nunca pueden descansar. Tienen ese temblor que hace sísmica mi vida, que derrama todo los vasos de la mesa y que acuna cada uno de mis sueños. Podré decirte mil veces que los dejes dormir, que de vez en cuando quieren dejar de dar esos incesantes botitos que desesperan a cualquiera que hagas moverse a tu son, pero la verdad, que tus pies en su hiperactividad, marcan el ritmo de mi corazón. Reconozco que de vez en cuando entorpecen mi calma, pero no hay tranquilidad mejor desaprovechada que con la epinefrina que desborda tu pálpito. Cuando estás en ebullición, revuelto, entusiasmado, con ese inagotable chachachá, cuando mueves tus pies, entonces, alegras mi vida. Y es cuando cierro con fuerza los ojos, no en cabreo, sino en obstinación y deseo con cada pestaña y arruga que me verás salir, que nunca, jamás pare el alboroto de tus pies.


jueves, 3 de febrero de 2011

Doce campanadas.

Entre el espacio vacío que queda entre tus labios me sumerjo en un submarino de suspiros que atraviesan tus dientes como cuarzos que acicalan cada palabra que regalas. Me enredo con tu lengua y floto en tu agua, nadando con delfines que traviesos me engañan. Doy las doce campanadas que auguran un nuevo año y me como las uvas. Una por tus miedos y desplantes, dos por lo que fuimos y encontramos juntos, tres por mi paciencia y cuatro y cinco por lo que nos acerca. Seis por lo que me enseñaste, siete por lo que fui contigo, ocho y nueve por el espacio que nos distancia y diez por lo que mentimos. Las últimas me las guardo por si las otras no crecen y así planto sus pipas entre muelas y agravios esperando que me dejes regarlas. Quién sabe si después tenemos un exquisito vino con el que cenar o acompañar infinitas palabras que se desordenan en el pentagrama de tu voz. Si tan solo cierro los ojos un instante, te veo cumpliendo cada desvarío que me dicta mi cabeza, caminando enormes senderos sin rumbo que nos pierde y nos encuentra. Solo pido que seas tú, para poder ser yo, cocer un hilo inmenso que acerque nuestras diferencias y tejer una misma manta que nos esconda. Debajo de ella una linterna y mil historias.  


miércoles, 2 de febrero de 2011

sin Norte

Probablemente sea mi mala orientación, que no nací con el Norte en el eje y sea por esto que siempre me pierdo intentando llegar a un sitio. Tengo la costumbre de ir siempre por el camino más largo y no es que me disguste, a veces descubro cosas maravillosas en mi nueva ruta, pero muchas otras llego más cansada, es normal, me suele pasar constantemente. Me irrita que mi cabeza sea incapaz de olvidarte y sin embargo no recuerde como llegar a casa y ya no solo me pasa ebria que arrincono mis penas, sino en mi abstemia y soledad. Tal vez debería formatear mi disco blando, que el duro se ha quedado en cachitos de metal y así tal vez encuentre otros derroteros directos que no me desvíen y desvivan en el intento. Confesar que no suelo encontrar la aurora boreal porque acabo en el antártico convierte mi enajenación en una rutina hastiada y apaleada que pocas veces al día me deja respirar, pero qué le vamos a hacer, no nací para llegar la primera. Supongo que lo importante es llegar y en eso nunca fallo, así que aunque mi brújula ande atrofiada suelo encontrar el camino alternativo que me lleva a mi lar.



sábado, 29 de enero de 2011

Rey Sol

Siempre quise y no pude ser el sol de tu universo. Que te quedaras a mi vera y conquistáramos la galaxia. Me convertí en un satélite que merodeaba a tu alrededor suplicando un nombre en tu sistema, pero me relegaste a la sombra de cualquier otra luna, más brillante, más hermosa. Viste todos mis cráteres, pero no sé si también viste la cara que aunque escondida, guardaba todas mis victorias. Mordí tanto polvo que entre mis dientes solo había cemento y cuando quise darme cuenta, no podía decir palabra. Me resigné sumisa a tus decisiones, me dediqué a girar silenciosamente con tus compases, por miedo a escuchar lo que ambos ya sabíamos. Tú eras el centro y las horas de mi día, yo era el rato de tu aburrimiento y así me decías que algún día me verías como tu astro coronado. Sin embargo, Sol mío, qué mal hicimos todo. Tú, porque hace años que dejaste de crecer, yo, porque lo vi tarde. Intenté abrirte los ojos, pero a veces los cierras tan fuerte que difícilmente puedo ayudarte. Me gustaría decirte que en este planeta que reinas, solo se puede caminar mirando, solo se puede caminar con la cabeza sobre los hombros. Deja la metafísica espiritual a un lado y comienza a gobernar tu propio reino, solo así verás los satélites que como yo, quisieron compartir tu existencia. 


jueves, 20 de enero de 2011

Solución.

Me miro con recelo desde lo alto de mi desorden, preguntándome si seré capaz de bajar la pirámide de enormes escalones y empezar a organizar toda la montaña de papeles donde me he metido. Escalo cada milímetro de mi pereza, dejando atrás la apatía que me abate incansable y que me pierde en este laberinto con callejones sin salida, pero lo cierto es que una vez escuché, que es estúpido decir que los callejones no tienen salida, siempre puedes volver por donde has entrado y entonces, vuelves a encontrarte frente a frente con el reto que tú misma te has propuesto: salir, cuanto antes posible, de esos matorrales infinitos de hojas y enredaderas. Si depende de mí, no sé que hago sentada, si todo está condicionado por mis decisiones, no sé por qué no estoy ya en proceso. Si todo lo que te rodea lo has construido tú consciente o inconscientemente, se me presenta la dicotomía del agradecimiento y confusión. Adoro ordenar por colores o cronología y eso he hecho toda mi vida, así que necesito cinco minutos, tan solo cinco minutos, para reorganizar los cajones que a estas alturas parecen cariátides inmensas que sostienen un techo poco estable. Para que la torre no se caiga, hay que plantar buenas semillas y eso siempre me mantiene optimista, porque no es difícil hacerlo, ni tampoco mantenerlo a base de riego. El primer paso es ser consciente el segundo, ponerle solución. No te puedes mantener quieta para no hundirte en arenas movedizas, si sabes vivir rodeada de arena y agua es un estado perfecto, pero si prefieres tierra firme o cielo, hay que ponerle solución.




Solo el amor me habla en poesía.   

lunes, 10 de enero de 2011

¿y qué más digo?

Me sabe a miel y a miedo
a sendero floreado con estorbos y comino
me huele a aire oxidado por mis pulmones
incólume por tus arbóreos labios.
Camino de titubeos y quijotescos caballeros
que enfrenta los molinos con ventiladores eléctricos,
que corren con fervor y sin miedo
escalando trenzas hasta la torre de mis sueños.
Allí, donde con edredones me escondo
soplas todas las plumas que se pegan a la melaza de mi cuerpo.
Estrújame con tus deseos
y prometo ser devota de tus besos.
Recoge los escombros de mis deshechos
y recicla un techo donde escondernos.
Lima cada esquina que entorpece el paso,
redondea cada arista con tus intentos.
Cuando más busco los errores,
más me acerco la certeza de que quiero que seas mío.
No te alarmes, ven cariño, que yo haré de abrigo.

  

domingo, 9 de enero de 2011

Faith


There´s something that allow people to get rid if all doubt, and that something is called FAITH.

La fe mueve el mundo.

sábado, 1 de enero de 2011

“Menos discurso y más poesía”

Menos discurso y más poesía”

El camino ya está dibujado en un mapa inalterable de sorpresas y disgustos. Lo recorro sabiendo que todos los tropiezos no son más que parte del trazo que he dibujado en sueños. Sé a donde voy, aunque a veces me pierda por callejones tentadores o caiga en la trampa de jugosas tentativas con inocentes o soberbios pasos. Aún así, siempre tengo las voces de los que me rodean que me animan o me guían, para no ir errante por mi laberinto. Me van dejando migas de pan, hilo de oro o alas de cera que no se queman con el sol.

El año ha sido un buen tramo, ha sido largo y decisivo pues he tomado una de las decisiones más importantes de mi vida que me ha llevado a estudiar en Barcelona, a vivir sola y a ponerme a prueba. He aprendido a apalear la incertidumbre que me ha acompañado durante muchos meses a base de repetirme a mi misma de lo que soy capaz, de que todo llega y que este año era mi momento de subir un escalón más. Reconozco que en ocasiones me dio pánico y que mis fuerzas flaquearon, pero cuando tienes un objetivo y una meta es más fácil seguir adelante.
He conocido gente maravillosa de distintas partes del mundo, he convivido con ellas y he aprendido muchísimas cosas que han enriquecido mi vida. He bailado bailes turcos, he probado comida americana, he aprendido de alemanes, he conocido el mejor humor francés y he aprendido a querer con un chico de kentucky.

Mis deseos para el 2011 los tengo aún algo confusos, excepto el hecho de darle prioridad a mis estudios, mi salud, mi familia y mis amigos. El sueño por cumplir del siguiente año aún no lo tengo definido, por momentos una idea aparece nítida en mi cabeza y en otros momento se difumina y desaparece pero a lo largo de este año, es posible que mi vida encuentre un nuevo sentido o una nueva luz que le de color.

Lo más importante de este año ha sido coordinar mi cabeza con mi corazón, acompasar los latidos de uno con los impulsos nerviosos de otro. Tomar una decisión que sale del corazón y se analiza en mi cabeza, escuchar a mi cabeza cuando mi corazón se disparata y acallar mi cabeza, cuando mi corazón desea. He aprendido a darle fuerza a mis sueños, pues ya tengo una experiencia que demuestra que es posible, cuando cada poro de tu piel respira tus ilusiones.

Por aprender me queda todo, pero poco a poco voy guardando en un cajón sentimientos y experiencias que me ayudan a crecer. Me propongo más paciencia conmigo misma y con los demás, mayor organización en mi vida, ser más consecuente con mis palabras. Escuchar mi intuición que pocas veces me falla y no olvidar mis prioridades, que es lo que me mantiene en pie.

Para todos, que su año esté lleno de positividad, de buenos momentos, de piedras que saltar, de gente maravillosa, de pruebas que superar, de recompensas, de amor, de salud y de dinero. Que el 2011 sea un año inolvidable.  

martes, 14 de diciembre de 2010

J.T.D

Apareciste, como una luz que se esconde en una sonrisa, como unos ojos que brillan iluminando desde un alto peñón los barcos. Lejos de prevenir, me acerqué a tu orilla, intrigada, maravillada, como un reto. Naufragué despacio, con calma, disfrutando cada paso que me alejaba de mi coraza, con la incertidumbre de no saber a dónde iba, pero con la seguridad, que si eras tú mi guía, por muy lejos que estuviera mi destino, siempre llegaría a buen puerto. Me camelaron tus encantos, tus abrazos, tus conversaciones. No sabía que entendería tan bien tu lengua, tampoco que sabías llegar con tus palabras más allá de mis oídos y así nos conocimos, entre largas noches e interrupciones, entre los ratos que ocupaba con estudios y que entretenías con masajes. Hablando contigo me encontré, encontré un nuevo camino, un nuevo ideal de vida. Me enseñaste a respetarme, a tener paciencia, a aceptar todo lo que me rodeaba como un  motivo extra de felicidad. Transformaste lo sencillo en maravilloso, desocupaste mi cabeza de preocupaciones y la llenaste de paz, la paz que tus abrazos me regalaban. Sé que aunque ahora no estés, todos los días los siento.

Me enseñaste a cocinar, buena música y buenas películas. Contigo aprendí que una película es más que eso si estás en buena compañía, que cualquier excusa es buena para encontrarnos juntos, debajo de una manta, abrigados y como niños, jugando a rozarnos con los dedos nuestras manos. Todos los secretos que guardábamos, aún sin saber muy bien por qué, un día salieron a la luz y lo compartimos con todos aquellos que querían escucharlos. Pasear contigo por esta ciudad maravillosa, fue aún más increíble de lo que jamás habría pensado y eso solo lo consigues tú.

Me encantaba mirarte y saber lo que pensabas, que nadaras en mis ojos buscando respuestas que yo no te podía dar y que sin embargo tú siempre encontrabas. Que las risas que solo nosotros entendíamos aún ahora me hacen sonreír, porque aunque no estés, son mil historias las que dejamos atrás. Si te soy sincera, no sé por qué hablo en pasado, sí una parte de mí me dice temblorosa, que es un principio eterno, que es la base de la casa donde un día nos esconderemos con prisa, para terminar el día en nuestros brazos.

Te quiero sí, probablemente entendiendo más que nunca el significado de esas palabras que arañan el tópico. Te quiero, porque por encima de lo que pase mañana, solo quiero que estés feliz, si es posible a mi lado, de la manera que el destino nos tiene preparada. Desconozco como terminará, pero si sueño con un posible final. Pase lo que pase, estés donde estés, me tendrás siempre.

Siempre tuya.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Arriba!

Querido amigo/a: 

     El mundo te come. Se alimenta de tu sarna y tus fracasos, pero ahí estás tú, para tentarle una vez más levantándote, para mirarle a los ojos y decirle quién puede más. No es tan difícil, con memorizar el mecanismo las siguientes veces lo harás automáticamente. No quiero decir que tenga en mi poder el don de no caer, pero sí, sin duda, el de levantarme. Con el tiempo será tan rápido ese proceso que ni siquiera asumes que te has caído y eso es lo importante, no perder tiempo con lamentos que solo escuchas en tu cabeza y que pocas veces otros quieren oir. No te regocijes en tu desvarío, demuéstrate a ti mismo, que puedes con todo, incluso con esa parte de ti que se resiste a mirar al cielo.

     Cuando te caigas, piensa que otro puñado como tú lo ha hecho antes, posiblemente metieron el pie en el mismo hoyo y como tú lo harás, ellos también salieron. La vida son dos días como para perder el tiempo con plañidos, así que coge un libro y disfruta de él con un delicioso café colombiano, después, sal a la calle de nuevo y verás, que si tú quieres, todo tendrá un color distinto.


Con amor
F.